En los últimos meses se ha hablado mucho en los hogares de Estados Unidos de los recortes y el ahorro en el presupuesto familiar.
No es un secreto que la deuda nacional ha alcanzado ya varios billones de dólares, que la crisis de los préstamos de alto riesgo ha provocado el embargo de más de un millón de viviendas y que el precio de la gasolina ha alcanzando récords y los presupuestos son más ajustados que nunca.
Para muchos la palabra más usada en 2008 será “ahorro”. A medida que las personas responden a las dificultades financieras a las que todos hemos debido hacer frente en forma repentina, buscan formas de ahorrar dinero y recursos. Una de las formas más fáciles y sencillas para ahorrar es reducir la cantidad de electricidad que usa en el hogar, comenzando por la iluminación.
Sustituya todas las viejas luces incandescentes por luces de mayor ahorro energético.
El Departamento de Energía informa que gastamos, en promedio, entre el 5% y el 10% de nuestras facturas eléctricas en la iluminación. En algunas regiones de EU esta cantidad puede alcanzar hasta el 25%, en lugares donde el aire acondicionado es una porción importante de la factura.
“Las luces incandescentes han sido históricamente las más usadas en los hogares debido a su bajo costo inicial. Sin embargo, las fuentes incandescentes son relativamente ineficientes en su capacidad para convertir la energía eléctrica en luz visible. La ineficiencia se traduce en costos operativos más altos. El solo hecho de sustituir las luces incandescentes por luces fluorescentes de más ahorro energético o por luces LED marcará una gran diferencia”, afirmó Joe Rey-Barreau, consultor educativo de la Asociación de Iluminación de EU (ALA) y profesor adjunto de la Universidad de Kentucky.
En los últimos años, los fabricantes de artículos de iluminación han dedicado mucho tiempo a diseñar artefactos decorativos que utilizan estas nuevas luces de más ahorro energético. En el pasado, los famosos productos “ecológicos” y artefactos de iluminación no tenían un buen desempeño, pero ya se ha invertido mucho tiempo para crear artefactos de iluminación que sean estéticamente agradables y ofrezcan un mayor ahorro energético.
Estos controles le permiten ahorrar energía al reducir el tiempo de operación o la cantidad de luz.
Las fotocélulas, que encienden y apagan las luces en respuesta a los niveles de luz natural, los sensores de ocupación —que se activan cuando una persona entra a una habitación—, los sensores de desocupación —cuando la persona abandona la habitación— y los sensores de movimiento son dispositivos que ahorran energía al reducir el período de funcionamiento.
Los potenciómetros (controles de potencia de la luz), los controles de la corriente, los controles automáticos de luz diaria y los Sistemas de Control para la Distribución de Energía (EMCS) ahorran energía al reducir la cantidad de luz y el consumo energético.
Sin duda, hay opciones para el ahorro energético. Algunos prefieren los reguladores de luz, pues ofrecen gran versatilidad y agregan luminosidad a cualquier habitación. Permiten dejar una luz tenue en el baño o pasillo para los niños pequeños o para las visitas que pasan la noche y también le dan un toque más romántico y hogareño a la sala, la sala familiar o el dormitorio.
Instalar luces de bajo voltaje en zonas que requieren una iluminación mínima es otra opción a considerar. Las luces de bajo voltaje son otra fuente eficaz de iluminación y pueden instalarse con un regulador. Se les puede colocar debajo de los armarios, por ejemplo, pues ofrecen la iluminación adecuada para realzar las tareas en la cocina, pero pueden atenuarse para establecer la atmósfera adecuada para una reunión con amigos y familiares”.
Adquiera el hábito de apagar las luces cuando abandona una habitación, pero no sólo ellas, sino también los ventiladores, televisión, radio, etc. No usar lo que no necesita tendrá un gran impacto en su consumo energético.